En el artículo de hoy vengo a hablarte de nuestros saboteadores…

La semana pasada te traía un recurso que podías descargar desde mi web para definir de manera eficiente tus objetivos, puedes descargar el recurso desde aquí:

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Pues para continuar superando barreras que te puedes encontrar a la hora de lograr tus objetivos en este vídeo te voy a hablar de qué son tus saboteadores mentales, como identificarlos y como hago yo para quitarles poder de decisión en mi vida.

Y para ayudarte a detectar a tus propios saboteadores te voy a presentar a alguno de los míos.

Los saboteadores mentales son esos pensamientos internos que te hacen dudar de tus capacidades, de tus talentos o de tus habilidades para realizar algo. Son esas vocecitas que empiezan a pintar de negro lo que hacía unos segundos estabas viendo de tu de color de rosa.

Y como su misión es mantenernos en nuestra zona de confort, que aunque no sea la mejor para nosotros es la conocida para ellos, lo que hacen es  sabotear cualquier intento por nuestra parte de tomar acción y salir de esa zona conocida por todos.

Para ello provocan emociones negativas que nos hacen sentir mal, nos hacen dudar de nuestra valía, de nuestro potencial, nos generan inseguridades, miedos… Y suelen tirar por los suelos nuestra autoestima.

Pues bien, hoy quiero contarte cómo identificarlos, y que hago yo para quitarles poder de decisión en mi vida.

Identificarlos es el paso número 1 para poder quitarles el poder que tienen sobre ti.

A veces detectarás esas vocecitas o pensamientos internos hablándote como si fueran una persona distinta a ti:

“¡No vales! ¡que mala suerte tienes! ¡no le importas a nadie!…”

Y otras los detectarás hablándote en primera persona, como si fueras tú:

¡No tengo tiempo! ¡Yo soy así y no puedo cambiar! ¡Todo me pasa a mi!”…

Aparezcan como aparezcan no te confundas por ello, porque se trata de tus saboteadores en todo momento aunque se disfracen de ti.
Te dirán cosas para que no salgas de tu zona de confort, para que no pruebes otras cosas que no conoces. Te dirán cosas para paralizarte o para demostrarte que no es buena idea moverte de donde estás.
La frase: “Más vale malo conocido que bueno por conocer” fue creada, sin ninguna duda, por un saboteador mental.

Un ejercicio muy potente para quitarles todo el poder a tus saboteadores es personificarlos, ponerles cara, y ponerle nombres a cada uno de ellos o al menos a los principales…

Algunos aparecerán en forma de víctima

Si toman el control sobre ti te parecerá que todo te pasa a ti, que lo que te ocurre no es culpa tuya si no de los demás de las circunstancias… lo que hará que creas que tú no puedes hacer nada para cambiar las cosas y te dejara quietecito en tu zona de confort.
Esto es lo que hace mi saboteadora la señorita dramática. Ahora ya la detecto cuando aparece pero antes aparecía en mi vida y automáticamente sentía que la responsabilidad de lo que me ocurría era de los demás y no mía… y como no puedo hacer nada, pues no hago y me quedo en mi zona de confort.

Es la de ¿por quéeee? ¡¡Todo me pasa a mi…!!

Otros aparecerán en forma de negatividad.

Esto es lo que hace mi saboteadora “La señora acojonada” (perdón por la expresión pero ese es su nombre).
La mía es como una madre hiperprotectora. Que como quiere protegerme a toda costa de cualquier cosa mala que me pueda ocurrir, si quiero hacer algo nuevo enseguida aparece asustándome, mostrándome todo lo malo que me puede ocurrir si se me ocurre dar un paso para salir de mi zona de confort.
Es una excelente guionista de películas de terror. En las películas que me monta en mi cabeza todo lo malo que pueda ocurrirme, me lo presenta para paralizarme.

Es la de: ¿Y si te ocurre esto malo? ¿Y si no sale como tú quieres…?

Y me presentan un futuro tan oscuro que como me deje llevar por ella, consigue paralizarme por completo.

Otro de mis saboteadores mentales es Doña Perfecta:

Esta es la encargada de tirar mi autoestima por los suelos y mostrarme que no valgo para hacer muchas cosas, y por supuesto todavía menos las cosas que todavía no he intentado hacer.

Es la de: ¿Ves?, tenías que haber escuchado a tu “madre hiperprotectora”… ¡te lo dije!… ¡Para que lo has intentado!…

Esta es la autoexigencia personificada.

Y si por alguna razón me dejo llevar por sus palabras… en algún momento termina poseyéndome mi niña del exorcista para defenderme de todos esos autoataques.

Pero lo peor que ocurre es que mi niña del exorcista no la ataca a ella, si no que ataca a los que más quiero… me siento mal por los ataques de mi saboteadora, y tarde o temprano, sin darme cuenta me comporto mal con los que más quiero… Así que cuando aparece la señora doña perfecta tengo que andarme con mucho mucho cuidado.

Cuando empieces a escuchar de forma consciente esas vocecitas te darás cuenta que es como si tuvieras en tu cabeza varios personajes, que van apareciendo en tu mente dependiendo de la situación. Tienes que identificar que su objetivo es frenar cualquier intención por tu parte de realizar algo nuevo, de salir de tu zona de confort. Ya sean diciéndote que no tienes ninguna responsabilidad y por tanto ningún poder en determinadas situaciones, o ya sea asustándote mostrándote un futuro oscuro, quitándote todo valor personal o haciéndote dudar de tus capacidades. ¡Todo para que te quedes como y donde estás!

Y esto es lo que yo hago para quitarles poder a mis saboteadores:

  •  Primero identificarlos, y buscar cuando aparecen, cómo aparecen y que suelen decirme.
  • Y por último ponerles cara y nombre y cada vez que aparecen recibirlos con cariño y humor.

¡Y me funciona!

Me funciona muchísimo y además de quitarles todo el poder me lo paso pipa cada vez que aparecen en mi cabeza.
“¡Venga!… ya está aquí… la señorita…. ¿qué vienes a decirme hoy?… ¡te escucho!” ;)

Es importante que los identifiques. Pero es muy muy importante que cuando lo hagas los recibas con humor y cariño cada vez que aparezcan, porque piensa que vas a convivir con ellos el resto de tu vida… ¡¡así que mejor llevarse bien!! ;)

Y hasta aquí el artículo de hoy. Espero que te ayude a identificar a tus saboteadores.

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Nos vemos la próxima semana

Un beso,

Nuria Andreu