¡Despierta! Todo empieza en Ti

¡Despierta! Todo empieza en Ti.

Por favor, despierta y no olvides nunca lo que eres en realidad: un milagro.

Aunque ahora estés adormecido y no lo sientas así. Aunque en algún momento de tu vida te hayas perdido en una opinión externa que te haya empequeñecido e incluso te haya llevado a tener una visión tuya de insuficiencia, imperfección y carencia.

Eres un milagro, y lo único que tienes que hacer es despertar, abrir los ojos y apreciar que dentro de ti está todo lo que necesitas para crear la vida que quieres vivir.

Hoy comparto contigo un vídeo que te ayudará a entenderlo todo y a descubrir cómo puedes transformar tu realidad. Haz clic en el play o desliza hacia abajo si prefieres seguir leyendo.

¡Despierta! Todo empieza en Ti

Cuando somos niños, somos literalmente esponjas que absorbemos todos los estímulos que recibimos del exterior. Al carecer de pensamiento crítico, todos esos estímulos que recibimos los absorbemos sin ningún tipo de filtro.

No importa lo que sea. Todo lo que nos dicen, lo que vemos, lo que escuchamos, experimentamos y vivimos, va creando una estructura que queda grabada a nivel inconsciente en nuestra mente.

Hablo de etiquetas, creencias, valores, prioridades, formas de hacer, de comportarte, de pensar, incluso de sentir se graban en ti sin pasar ningún filtro de idoneidad. Y todo ello, como no, termina creando una imagen distorsionada de ti. Una imagen que te has creído pero que no eres tú en realidad.

Es como si a todos nosotros desde bien pequeñitos nos hubieran dado un lápiz y un papel en blanco para que dibujáramos la imagen de nosotros mismos. Podríamos haber dibujado lo que hubiéramos querido porque éramos una infinidad de posibilidades en potencia.

Pero como éramos tan pequeños y no sabíamos qué imagen dibujar, para crearla nos basamos en la información que íbamos recibiendo del exterior (padres, familiares, amigos, sociedad…). Información que no siempre era real, ni mucho menos, sino que dependía únicamente de proyecciones y creencias de las personas que teníamos alrededor.

Así, poco a poco fuiste creando tu dibujo, esa imagen de ti mismo creada con información de los demás.

Esta imagen te sirvió de guía para relacionarte con el mundo, para saber cómo actuar en la vida y sobrevivir de la mejor manera posible en el entorno que te tocó vivir.

A medida que fuiste creciendo, tu entorno te fue diciendo lo que veía de ti, cómo tenías que ver el mundo, cómo tenías que pensar, sentir, actuar, y qué es lo que ibas a poder conseguir y lo que no.

Esta imagen poco a poco se fue convirtiendo en tu referencia para actuar en el mundo y terminó creando tu identidad, una identidad que después de acompañarte durante muchos años te has creído y que hoy en día es la causa de muchos de tus conflictos personales, tanto externos como internos.

¿Por qué?

Pues porque después de años y años de acompañarte te has creído que eres el personaje de tu imagen, aquella imagen que dibujaste basándote en lo que recibías del exterior, y comenzaste a vivir la vida desde ese personaje artificial que fuiste dibujando en el papel hasta el punto de olvidarte de quién eres en realidad.

Sin darte cuenta, esa imagen, tu mascara, aquello conocido como ego, ha empezado a dirigir tu vida haciéndote creer que él eres tú. Que tú eres la imagen del papel y no el ser que dibujó esa imagen.

Te has creído que eres ese personaje dibujado, cuando en realidad eres mucho más.

Tú no eres esa imagen artificial que has ido creando y creyendo a lo largo de tu vida; tú eres el Ser que un día dibujó aquella imagen que proyectaron de ti, creyendo a lo largo de muchos años todo lo que le dijeron y comportándose como tal.

Sin embargo, ahora te vives y te reconoces a ti mismo como si fueras esa imagen artificial, esa máscara, y es por ello que muchas veces te sientes como un ser incompleto, imperfecto e insuficiente.

Y no porque lo seas, sino porque estás viviendo y experimentando tu vida desde esa imagen artificial creada con información incompleta de ti, y no siempre veraz.

Cada día más y más personas experimentan un gran vacío interior y no saben exactamente por qué. Se sienten incompletos, infelices, imperfectos…

Indagan, se preguntan y buscan la manera de llenar ese vacío que sienten y encontrar su felicidad, pero no se dan cuentan que muchísimos están buscando su plenitud y felicidad en lugares donde nunca la van a encontrar.

La mayoría de nosotros creemos, con certeza absoluta, que después de tener unas circunstancias diferentes a las que tenemos ahora, seremos felices.

Hemos creído que nuestra felicidad se encuentra al otro lado de “algo” o de “alguien”.

Ya sea una relación de pareja, un trabajo, tener hijos, más dinero, más tiempo, mejor salud, amigos…

Sin embargo a medida que vamos consiguiendo esos “algos” nos damos cuenta que de forma ilusoria nuestra felicidad llega, pero no es real, es algo temporal que se esfuma rápidamente, y volvemos a caer en esta gran mentira creyendo que nos habíamos equivocado y que necesitamos otra cosa para encontrar nuestra felicidad.

La sociedad de consumo en la que hemos crecido fomenta y refuerza aún más esa programación que nos hace creer que cuando tengamos unos determinados bienes o consigamos aquello que “creemos necesitar” seremos felices, y nos dejamos en el último lugar. Nos olvidamos por completo de nosotros y enfocamos todo nuestro esfuerzo en Hacer para Tener pensando que en algún momento de nuestra vida conseguiremos Ser.

Sin darnos cuenta, nos sumergimos en una vida de autoexigencia, esfuerzo y frustración donde cada vez estamos menos presentes en nuestra vida, buscando nuestra felicidad en lugares donde no la vamos a encontrar.

Nos pasamos la vida en busca de un tesoro que jamás encontraremos, donde estamos buscando y cada vez nos llenamos de más y más insatisfacción, y de una sensación de agotamiento y sufrimiento.

Nuestro vacío interior y esa sensación de que nos falta algo para ser felices no se produce porque nos falte algo externo a nosotros.

Esa sensación de que nos falta algo viene precisamente de nuestra desconexión con nuestro verdadero Ser, de la desconexión con nuestra verdadera esencia.

Cuanto más alejada esté esa imagen artificial que creaste de ti, de tu verdadera esencia, de tu verdadero tú… más sensación de insuficiencia y vacío interior sentirás.

No importa que consigas todas las cosas materiales o inmateriales que crees que necesitas ni que consigas todos los objetivos que te propongas. Si no conectas con tu verdadero ser y comienzas a reconocerte y vivir tu vida en coherencia con tus verdaderos valores, sueños y deseos, el resto no servirá de nada.

Seguirás experimentando un gran vacío interior y una falta de “algo” que no encontrarás en ningún lugar fuera de ti, porque lo único que te falta eres Tú.

Deja de buscar en el exterior lo que solo encontrarás en tu interior.

¿Y por dónde empezar? Te propongo hacerlo con:

¡DESPIERTA!

Todo empieza en Ti de Nuria Andreu

El libro que te ayudará a despertar y comenzar a buscar tu felicidad en el único lugar donde podrás encontrarla: ¡en ti!

Comprende cómo se crea tu realidad, cómo funciona tu mente, tus pensamientos, tus emociones…. Y por qué te sientes cómo te sientes.

Este libro te dará las claves para dejar de vivir desde esa imagen artificial para que puedas volver a tomar las riendas de tu vida y comenzar a vivir desde tu ser real, desde tus verdaderos deseos y anhelos, desde el único lugar que te permitirá albergar una vida de paz interior, de plenitud y felicidad.

Puedes pasarte la vida entera buscando la felicidad en lugares donde nunca la encontrarás, o abrir los ojos y darte cuenta que la única forma de encontrar tu plenitud y felicidad es buscarla dentro de ti.

¡Despierta! Todo empieza en ti te ayudará a abrir los ojos y salir de esta gran mentira que muchos de nosotros hemos creído y a comenzar a buscar tu felicidad en el único lugar donde podrás encontrarla.

Cierto, es que no es sencillo encontrar la felicidad en nosotros mismos, sin embargo no es posible encontrarla en ningún otro lugar.

Consigue tu libro ¡Despierta! Todo empieza en ti

Recuerda: Todo empieza en Ti.